Hace millones de años, la Tierra estuvo habitada por seres vivos impresionantes y misteriosos. Algunos surcaban los cielos y eran criaturas gigantes, más propias de Juego de Tronos que del mundo animal real. Pero hoy día, ¿sabes cuál es el ave más grande del mundo? Si te has parado a pensar en ello es porque, como mínimo, te apasiona la ornitología y eres feliz cada vez que descubres a una especie nueva. Prepárate para conocer a este ser tan peculiar, que puede llegar a pesar 165 kilos y correr como un atleta de alta competición…
El ave más grande del mundo… ¡No vuela!
El ave más grande del mundo es un simpático personaje del reino animal. Nada más y nada menos que el avestruz, de nombre científico Struthio camelus. Por mucho que nos lo imaginemos tratando de volar, no ha nacido para ello. Sería casi un milagro de la naturaleza que con esa corpulencia, fuera capaz de semejante proeza…. En concreto, puede llegar a medir entre 2,6 y 3 metros de altura, y pesar la friolera de 165 kilos. Así que está claro: el avestruz es el ave más grande y pesada del mundo, sin discusión alguna. Y el segundo en la lista es el ñandú común, nativo de América del Sur.
Todo lo concerniente a nuestros amigos, los “maxi pájaros” es de lo más curioso. Para empezar, el hecho de que el avestruz no vuele no quiere decir que no tenga alas, sino que están poco desarrolladas. Debido a ello las utilizan para otros usos, como el cortejo… O para abanicarse en épocas calurosas. Otro dato sorprendente sobre este grupo de aves no voladoras, las ratites (Ratitae), es esa razón por la que (al parecer) no vuelan.
Un estudio de biología evolutiva indica que dicho grupo desarrolló otra estrategia de supervivencia en vez de volar. Esto era eficaz para esquivar depredadores, sin duda, pero conlleva un elevado coste energético para el organismo de los animales. En concreto, la estrategia ha consistido en crecer excesivamente y así reducir el número de animales susceptibles de comérselos. Alucinante, ¿verdad? Y sin embargo, cargado de lógica.
Larguirucha, pero una campeona a la hora de correr y comunicarse
Cuando esta ave originaria del continente africano se pone a correr con sus patas fuertes y largas no hay quien la pare. Puede alcanzar tranquilamente entre 70 y 90 kilómetros por hora durante 30 minutos, por encima de muchos mamíferos. Récord que hace que este “personaje” no solo sea el ave más grande del mundo, sino también la más veloz. ¿A qué se debe tanta velocidad?
Está claro: es una lógica adaptación a su vida en la Tierra, así como un desarrollo extremo de su instinto de supervivencia para huir de sus depredadores principales naturales, como hienas y leones. Aunque hay otra razón que explica esas cualidades innatas para correr de manera espectacular; y es que está considerada una especie de carrera. Vamos, que es uno de los mejores corredores que ha dado la Naturaleza. ¡Nada que envidiar al guepardo o al tigre siberiano!
Otro rasgo que caracteriza a este herbívoro es el curioso método que emplea para comunicarse. Todo un despliegue de registros sonoros, que emite para expresar estados de ánimo ante diversas situaciones, y que forman parte de su comunicación habitual. Desde rugidos a gorgoteos (cuando le apetece demostrar satisfacción al comer), aullidos nocturnos ante una posible amenaza o perturbación, y chasquidos.
Otros rasgos sorprendentes del ave más grande del mundo
Que el ave más grande del mundo salvaje también es el animal que pone los huevos de mayor tamaño, seguro que lo sabes. O por lo menos, lo sospechas. Apunta: tienen unos 18 cm de largo y pesan cerca de 2 kilos. Pero ¿qué otros rasgos sorprendentes conocemos de este bicho inmenso y de aire despistado? Estos, desde luego, son para nota:
- Vista aguda y un campo de visión de casi 360°. Al igual que el hombre, su visión es binocular. Eso quiere decir que puede enfocar sobre objetos con los dos ojos a la vez. También percibe variedad de colores, entre ellos el rojo, el verde y el azul.
- Instinto de camuflaje. En su día a día suele emplear diversas técnicas que le garantizan cierta capacidad de supervivencia. Por ejemplo, camuflarse entre el suelo y la vegetación gracias a la coloración de sus plumas, marrones y grises. O su maestría para quedarse inmóvil, agachado como si fuera un simple montículo de tierra.
- Estómago polifuncional. Llamado así porque cumple varias funciones en su sistema digestivo. Gracias a este órgano (también denominado “molleja”), el avestruz puede aprovechar muy bien todos los nutrientes de los alimentos que ingiere.
- Piedras y arena en su "dieta". Aunque en su mayoría está compuesta por materiales vegetales y algo de proteína animal, come ocasionalmente piedras para que muelan los alimentos ingeridos. Como todos los pájaros, no los mastica: se los traga y los procesa en el buche.
- Baila para cortejar. Cuando un macho quiere acaparar la atención de una hembra, no escatima en esfuerzos artísticos: realiza un baile moviendo sus alas. Y cuando ha llegado el momento del apareamiento, su pico altera la coloración y adquiere un tono más rojo brillante.
- Cuidan a sus crías entre los dos. El avestruz cría en grupos sociales, un rasgo bastante característico de muchas aves. Es bastante frecuente que varios adultos ayuden en la incubación y cuidados de los huevos y las crías. Un fenómeno que ayuda a incrementar las posibilidades de que los polluelos salgan adelante, es decir, sobrevivan.
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